MIS PRIMERAS PUNTADAS


Fue en el curso del 98, con 11 años, cuando en clase de plástica Doña Tere decidió dejar a un lado los lápices y los pinceles y enseñarnos a usar hilo y aguja. Recuerdo que nos pidió que lleváramos unos patrones, que inocente yo cuando fui a la papelería a comprar un libro, porque no tenía ninguno en casa, y me presenté con uno que era solo de cenefas jeje. Al final una compañera me prestó uno de unas rosas y aproveché que tenía cenefas para escoger y hacerle un marquito:


Con algún fallo, ya que era nueva en esto y con las cruces muy apretadas, dejándolo un poco engurruñado, no se me fueran a escapar a mí los hilos.
Cuando mi hermano Juan Rodrigo vio el cuadrito se le antojó que le enseñara a hacer punto de cruz. Con mucha paciencia, porque él solo tenía 7 años, le doy para que haga un cochecito. Todo eran "tata se ha hecho un nudo" cada dos cruces, pero al menos le ponía voluntad. Tata era yo, y aún mis hermanos siguen llamándome así.

Al final se le pasó la novelería y no lo terminó, y eso que la mayoría lo hice yo jeje.
No mucho más tarde, hurgando entre los cajones de mi madre veo un mantel con un bordado que yo no conocía, el punto yugoslavo. Yo quería saber cómo se hacía y en este pedacito de tela me enseñó ella.

Me da tanta lástima de deshacerme de mis primeras puntadas que aún las conservo entre mis ovillos, como recuerdos de mis inicios.



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